viernes, 14 de septiembre de 2007

¿Sinceridad?

En la separata Lo entretenido y lo aburrido, la televisión y las tablas de la ley; Carlos Monsivais, retoma un trozo del discurso de Emilio Azcárraga Milmo (presidente de Televisa) el cual me deja impresionada por el rasgo de sinceridad tan claro y ofensivo ante los públicos que consumen a diario su programación. Por ello quiero compartir con ustedes, este sentimiento “tan puro y sincero” (resaltaré las partes que más me impresionan) de Azcárraga:

“Estamos en el negocio del entretenimiento, de la información, y podemos educar, pero fundamentalmente entretener… México es un país de una clase modesta muy jodida, que no va a salir de jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa gente y sacarla de su triste realidad y de su futuro difícil. La clase media, la media baja, la media alta. Los ricos, como yo, no somos clientes, porque los ricos no compramos ni madre.
En pocas palabras, nuestro mercado en este país es muy claro: la clase media popular. La clase exquisita, muy respetable puede leer libros o Proceso para ver qué dice de Televisa
. Éstos pueden hacer muchas cosas que los divierten, pero la clase modesta, que es una clase fabulosa y digna, no tiene otra manera de vivir o de tener acceso a una distracción más que la televisión… Ustedes nunca han visto un aparato de televisión en la basura, nunca. Y les juego lo que quieran. ¿Cuándo han visto un aparato de televisión en la basura?
Lo importante, en este caso, es que la gente que enciende un aparato receptor lo hace de manera voluntaria. Entonces, puede escoger lo que se le chingue la gana. La respuesta que tenga es mucho más importante y verdadera que cualquier reconocimiento cursi que pueda haber, sea el Oscar, los premios de Cannes y toda la mierda que existe.
Lo que vale es cuando se enfrenta a un auditorio de millones de personas y éstas deciden sintonizar algo que, además, es alegría, les ofrece un entrenamiento sano, y que les brinda satisfacción interna. Eso es la televisión, y, entre muchos esfuerzos realizados, el más importante dentro de Televisa, curiosamente, se llama Los ricos también lloran, para que vean que yo, siendo, habiendo nacido rico también lloro…

No se ustedes compañeros y compañeras, pero yo después de leer cosas como estas me pregunto si algún día podré soportar más hipocresía y si mi descendencia no me cobrará caro la factura de mis actos como comunicadora, ante el público. Espero no parecer demasiado moralista o incoherente, probablemente es el estrés o un arranque de sinceridad como el de Emilio Azcárraga Milmo (presidente de Televisa).

1 comentario:

Roxana Martel dijo...

Excelente comentario. Comparto tu indignación, pero también allí creo que el mismo Monsiváis nos da una lección: pongamos en evidencia esos discursos, hagamoslos visibles, y hagamos cosas de calidad para nuestras audiencias. Precisamente por esto es necesario nuestro trabajo, un trabajo para el que hay que prepararnos muy bien y crear otras propuestas para una sociedad distinta.

En la medida que sus propustas sean de calidad y pensando, con respeto a quienes se están dirigiendo, estaremos contribuyendo a que esta sociedad sea más democrática.

Ánimo!!!